Stephen Hawking, es el elegido en esta oportunidad para representar al hombre en esta analogía de dos especies sobre La Tierra; para demostrar que como las águilas, el hombre también se eleva.

Hawking es un científico de 73 años de edad, atrapado en una silla de ruedas desde los 21, sin poder hablar por una traqueotomía que le dañó las cuerdas vocales, que apenas puede parpadear y mover los dedos de las manos.

Si, es el mismo “mermado individuo” a quien se le compara hoy con el mismísimo Albert Einstein.

De hecho, el mundo se queda asombrado frente a sus estudios que buscan la ambiciosa meta de armonizar la relatividad general y la mecánica cuántica para unificar la Física y así pueda esta ciencia responder sobre los fenómenos del Universo como de los que ocurren a nivel subatómico.

Se trata del mismo “lisiado personaje” a quien se le dio pocos meses de vida a partir del diagnóstico. Y que en vez de darse por vencido decidió continuar con su pasión: el estudio de la ciencia física.

¿Qué lo hizo elevarse como las águilas?

Podemos encontrar en las frases que se le atribuyen, un poco de su motivación indomable para seguir a pesar de la adversidad:

La raza humana necesita un desafío intelectual. Debe ser aburrido ser Dios, y no tener nada que descubrir.

Mi objetivo es simple. Es un entendimiento completo del universo, por qué es como es y por qué existe.

Obviamente, debido a mi discapacidad, necesito asistencia. Pero siempre he tratado de superar mis limitaciones de mi condición y llevar una vida tan llena como sea posible. He viajado por el mundo, desde la Antártida hasta la gravedad cero.

El trabajo te da significado y propósito y la vida esta vacía sin él.

No puedes permitirte estar discapacitado en espíritu a la vez que físicamente.

La vida sería trágica si no fuese divertida.

Creo que el cerebro es esencialmente un ordenador y la consciencia es como un programa de ordenador. Parará de funcionar cuando el ordenador se apague. Teóricamente, podría ser recreada en una red neuronal, pero sería muy difícil, ya que requeriría toda la memoria de una persona.

No es bueno ponerse furioso si te quedas atascado. Lo que yo hago es seguir pensando sobre el problema pero trabajar en otra cosa. A veces se necesita años antes de que vea el camino. En el caso de la pérdida de información y agujeros negros, fue 29 años.

Confinar nuestra atención a temas terrestres sería limitar el espíritu humano.

….

Y quisiera nombrarte más frases de este valeroso personaje, pero creo que ya podrás coincidir conmigo en que la motivación extraordinaria de Hawking (o al menos una de las más fuertes) es el ansia de libertad.

Si, el ansia de dar rienda suelta a su desbocada inteligencia. Puesto que esta no había sido alcanzada por la enfermedad.

Su pasión por saber un poco más acerca del origen del Universo.

Su rebeldía al castigo físico al que fue sometido desde muy joven manifiesta en la búsqueda implacable de la libertad de espíritu.

Todo eso, y mucho más seguramente, es Stephen Hawking, como las águilas.

Y a propósito, ¿Qué hay de las águilas?

El Dr. Chuleta te lo explica con magistral elocuencia:

Finalmente, y seguro de no tener que envidiar a ninguna especie sobre la faz de la Tierra, más bien admirar con mente abierta las habilidades de cada quien, finalmente me siento más emprendedor que nunca.

¿Te sientes tan emprendedor como yo? Seguro que sí.

Nos vemos en las alturas … como las águilas.

Afectuosamente,

Javier Azabache